
Todos los habitantes de este infecto país sabemos que llamar “hijo de puta” a otra persona, cosa u animal, significa que tu próxima residencia para los siguientes 30 años va a ser la cárcel, aparte de quedarte excomulgado para los restos. A sabiendas de que los muertos y la moralidad de Dios tiene aun el poder de este país, no es de extrañar que la censura haya caído sobre la cabeza de Tarantino. Tomando el título de su nueva película, “Inglorious Bastards”, hemos hecho nuestro el poder de traducción inglés-español-catalá y, bien aplicado, hemos transformado un “Hijos de Puta sin Gloria” en un “Malditos Bastardos”, para que no nos ofendamos, ni nos sintamos heridos en nuestro orgullo y para que nuestros hijos no caigan en las garras de la perversión, la homosexualidad y el comunismo. Luego, aparecerá el típico gilipollas que dirá que muchas películas son traducidas de forma totalmente diferente a su título original, que no es nada raro, que soy un amargado de la vida, etcétera… Pero será eso, un gilipollas.
Todas estas parrafadas se me ocurrieron ayer por la noche antes de dormirme y como hoy me he acordado de ellas, me ha parecido correcto ponerlas para que hagan bonito y llenar el texto con un poco de paja. También, he pensado, debería hablar un poco de la película, esa nueva de Tarantino que tantos palos y glorias ha recibido. Va. Inglorious Bastards es, quizás, la película menos Tarantino de todas las producciones que ha hecho este hombre. Cuando vea más cosas de él podré opinar con más cercanía a la realidad. Inglorious trata, sobre un batallón de “soldados” que llega a la Europa nazi y se dedica a machacar a todo alemán que se encuentra por delante. Punto. Esta sería la base, lo que todos sabíamos y esperábamos encontrarnos antes de ir al cine. Tras ver la película te das cuenta de que esto es hasta un elemento secundario (pero presente) frente a la trama que se cuenta en realidad. La historia que se nos narra es una visión totalmente personal de Tarantino sobre la II Guerra Mundial con todo lo que esto conlleva.

¿Y qué nos vamos a encontrar en esta película? ¿Habrá sesos, tripas y sangre como bien acostumbrado nos tiene Quentin? Por supuesto que sí, no puede existir trabajo de Tarantino sin estas características (y otras diferentes que también están presentes). Siempre, tarde o temprano, acaba por aparecer. Sin embargo, en esta ocasión yo lo he encontrado más concentrado que en otras ocasiones. La fuerza de Inglorious Bastards reside en los diálogos. Te ponen de los nervios, te aumentan la tensión y en el momento más inesperado acaba todo el mundo masacrado. De cada veinte minutos, uno de violencia, bien concentrada y salvaje que te hace saltar de la butaca. Sin embargo, todo el camino recorrido para llegar a este fin, es una delicia para los oídos y para el intelecto. Una proporción perfectamente medida. Capítulo a capítulo esto se va repitiendo, subiendo el listón poco a poco, hasta llegar a la traca final que no es precisamente moco de pavo. Cuídense los sensibles.
Acojonado a la par que satisfecho salí yo del cine, ¿acababa de hacer presencia a la mejor obra de Tarantino hasta la fecha? Pues todavía no he sido capaz de decidirlo y es que Pulp Fiction es mucho Pulp Fiction. Cuando la vaya macerando en mi cabeza y me la vuelva a degustar quizás lo decida. Visualmente es una delicia, a mi me recordó mucho en este aspecto a “Con la Muerte en los Talones”. El conjunto de la historia no está mal, pero la forma de presentarla, la hace ganar enteros. La banda sonora, excepto un par de momentos, no me ha gustado nada, y miren que Tarantino cuida esto con una total exquisitez, pero para mi gusto, la ha querido hacer tan perfecta que se ha pasado de rosca. Respecto a las actuaciones, merece mención aparte el papelón desempeñado por el general nazi Landa. Perfecto no, lo siguiente. El resto van tirando, unos mejores que otros, pero siempre eclipsados por el actor alemán.

Hacía tanto tiempo que no iba a ver una película al cine, que ya había perdido la facultad de ver la pantalla gigante de un solo vistazo. Mi ángulo de visión ha descendido mucho en estos últimos meses. Habrá que ponerla a trabajar de nuevo.